La soledad es reconocida a nivel mundial como un riesgo de salud severo y creciente, lo que impulsa el interés en ayudar a personas de todas las edades a formar conexiones sociales significativas. Un enfoque prometedor consiste en programas sociales intergeneracionales. Si bien la evidencia conductual y cualitativa derivada de tales programas promete beneficios para la salud y el bienestar, las consecuencias fisiológicas de los encuentros intergeneracionales repetidos siguen siendo desconocidas. Comprender los cambios fisiológicos arrojará luz sobre los mecanismos de conexión social e informará las decisiones de diseño del programa. Registramos los cambios en la sincronía neural interpersonal (INS) en 31 díadas intergeneracionales (adulto mayor/adulto joven) y 30 díadas de la misma generación (adulto joven) a lo largo de un programa de arte de seis sesiones. En cada sesión, las díadas completaron medidas de autoinforme, dibujaron juntas y por separado, y se registró su activación cortical con fNIRS. En ambos grupos, el INS fue mayor mientras las díadas dibujaban juntas que solas. A través de las sesiones, el INS de las díadas intergeneracionales disminuyó y el INS de las díadas de la misma generación aumentó. Hallazgos adicionales destacan la promesa del INS como un biomarcador para los cambios en la soledad y el desarrollo de relaciones sociales.
Moffat et al. (Mié,) estudiaron esta cuestión.