Resumen El creciente uso de la inteligencia artificial (IA) en el trabajo social genera preocupaciones relacionadas con la confidencialidad y la privacidad; la autodeterminación y el derecho a participar; y el compromiso con las personas como ‘seres humanos completos’. Además, el despliegue de la IA puede contradecir las aspiraciones políticas expresadas por la Federación Internacional de Trabajadores Sociales (IFSW) que enfatizan la obligación ética de los trabajadores sociales de preservar el entorno natural y salvaguardar y sostener el planeta. Al considerar los desarrollos actuales, esta contribución examina críticamente el uso de asistentes de IA como ‘Magic Notes’ y ‘Copilot’ en Gran Bretaña. Se cuestiona la noción, promovida por la industria de la IA, de que el ‘humano en el ciclo’ tiene la capacidad ética de anular la IA en el contexto de lo que Elish (2019) llama la ‘zona de arrugamiento moral’.
Paul Michael Garrett (Mar,) estudió esta cuestión.