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Las drogas adictivas actúan sobre los sistemas de recompensas del cerebro, aunque el cerebro evolucionó para responder no a las drogas, sino a las recompensas naturales, como la comida y el sexo. Las respuestas apropiadas a las recompensas naturales fueron evolutivamente importantes para la supervivencia, la reproducción y la aptitud. En una peculiaridad del destino evolutivo, los humanos
Kelley et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.