Resumen: A medida que la revolución industrial se extendió por el mundo occidental en el siglo XIX, los estados-nación institucionalizaron el control de enfermedades. La institucionalización formal solo fue posible porque en 1796 el médico británico Edward Jenner (1749–1823) creó la primera vacuna contra la viruela. Tras esta innovación, las naciones occidentales orquestaron campañas y otros esfuerzos organizados para limitar la propagación de la viruela. Pero bajo esta apariencia de salud pública y bienestar humano, la vacuna permitió a los estados-nación establecer un mayor poder y legitimidad estatal en sus países de origen y colonias. Este artículo sostiene que desde principios de 1800 hasta la década de 1980, las naciones occidentales utilizaron la vacuna de Jenner contra la viruela no solo para mejorar la salud humana, sino como una herramienta para propagar sus agendas sociales y económicas. Trazar la vacuna de la viruela dentro de su contexto histórico plantea importantes preguntas sobre el papel de los médicos, la innovación médica, la salud pública y global, y la diplomacia en salud.
Derek Soled (Lun,) estudió esta cuestión.