RESUMEN: La ketamina es un antagonista del receptor N-metil-D-aspartato (NMDA) que ha sido aprobado para su uso como anestésico clínico y veterinario desde 1970. Aunque la esketamina, una forma molecular específica de la ketamina, está aprobada por la FDA para el manejo de la depresión resistente al tratamiento, la ketamina regular se utiliza a menudo fuera de etiqueta en dosis subanestésicas para tratar la depresión, así como otros trastornos psiquiátricos y dolor. A pesar de las dosis más bajas de ketamina utilizadas para la analgesia y la depresión, la ketamina puede causar síntomas disociativos, psicomiméticos y hemodinámicos que requieren una monitorización cuidadosa durante y después de la administración. En los últimos años, el creciente interés público por la ketamina ha llevado a un “oeste salvaje” de las llamadas clínicas de ketamina, que ofrecen tratamiento de ketamina fuera de etiqueta, a veces a través de farmacias de preparación, para una variedad de condiciones. Estas clínicas están en gran medida no reguladas, representando una posible amenaza continua para la seguridad de los pacientes que puede merecer la acción de los reguladores médicos estatales. Las regulaciones pueden ser útiles para todos los interesados en el mercado de ketamina fuera de etiqueta, incluidos distribuidores, farmacias de preparación, clínicas y los propios proveedores. En este artículo, se revisan la farmacología de la ketamina y la evidencia que respalda su uso fuera de etiqueta, junto con sugerencias para regular el floreciente panorama de las clínicas de ketamina.
Soin et al. (Vie,) estudiaron esta cuestión.
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