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El atractivo creciente de Corea del Sur, particularmente el deseo por los hombres coreanos entre mujeres blancas occidentales, a menudo se atribuye a Hallyu (la Ola Coreana). Este artículo sostiene que las dinámicas locales, lo que denomino un "retiro racial", facilitan estos emparejamientos y recalibran en lugar de invertir las jerarquías raciales. Basado en una investigación etnográfica en Corea (2014–2023), sugiero que el contexto racializado de Corea, marcado por la blancura y la hegemonía masculina coreana, da forma a tales emparejamientos. La investigación celebra la masculinidad suave pan-asiática del Este, pero pasa por alto cómo las jerarquías raciales y de género arraigadas en el dominio occidental configuran el deseo. Estas relaciones se presentan como posraciales, pero siguen organizadas por lógicas orientalistas y supremacistas blancas. El atractivo de la masculinidad coreana es desigual y depende del contexto, restringido por estas jerarquías. Lo que parece ser un progreso se entiende como una recalibración en lugar de una inversión. A su vez, la proximidad a la blancura funciona como capital de estatus, produciendo inclusión condicional en la intimidad transnacional y subrayando la necesidad de una crítica feminista interseccional y de justicia racial.
Lee et al. (Martes,) estudiaron esta cuestión.