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Dado que el estrés en la primera infancia es común y constituye un fuerte factor de riesgo para trastornos cognitivos y de salud mental, ha sido el foco de una multitud de estudios en humanos y modelos experimentales. Sin embargo, tenemos una comprensión incompleta de lo que se percibe como estresante por el cerebro en desarrollo, qué aspectos del estrés influyen en la maduración cerebral, qué edades de desarrollo son particularmente vulnerables al estrés, qué moléculas median los efectos del estrés en las operaciones cerebrales y cómo experiencias estresantes transitorias pueden llevar a disfunciones emocionales y cognitivas duraderas. Aquí, discutimos estos temas, destacamos los desafíos y avances en su resolución, y proponemos nuevos conceptos y vías para futuras investigaciones.
Birnie et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.