El debate actual sobre la educación digital se encuentra en una encrucijada entre la necesidad de innovación tecnológica y la creciente preocupación por el impacto del uso pasivo de pantallas. En este contexto, identificar modelos pedagógicos sostenibles que integren las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) de manera significativa e inclusiva es una necesidad urgente. Este artículo presenta un estudio de caso del Sistema Amara Berri (ABS), con el objetivo de analizar cómo se operacionaliza la innovación digital inclusiva y sostenible dentro del sistema y si la antigüedad de los docentes está asociada con la implementación y el impacto percibido de las prácticas inclusivas de TIC. La investigación se basa en un diseño secuencial de métodos mixtos. Se administró un cuestionario a una muestra de 292 docentes para recopilar datos sobre sus prácticas y percepciones. Posteriormente, se llevó a cabo un grupo focal con ocho docentes para explorar más a fondo el significado de sus prácticas. Los resultados cuantitativos muestran que la implementación y evaluación positiva de las prácticas inclusivas de TIC correlacionan significativamente con la antigüedad de los docentes dentro del sistema, lo que sugiere que el modelo es formativo en sí mismo. El análisis cualitativo muestra que las TIC no son un fin en sí mismas dentro del ABS, sino una herramienta que empodera a los estudiantes. La "Sala de Medios Audiovisuales", gestionada por estudiantes, funciona como un espacio de producción social y creativa que otorga un propósito pedagógico a la tecnología. El estudio concluye que la sostenibilidad de la innovación digital requiere coherencia con el proyecto pedagógico. Los hallazgos ofrecen valiosas implicaciones para el diseño de contextos de formación docente que fomenten la integración de la tecnología dentro de un marco de educación verdaderamente inclusiva.
Ortega et al. (Vier,) estudiaron esta cuestión.