Durante más de un siglo, la imagen en la Sábana Santa de Turín ha resistido la explicación científica. En 2011, investigadores de ENEA demostraron que la radiación ultravioleta de vacío a 193 nm podría reproducir las características de la imagen, pero calcularon que hacerlo en un cuerpo humano completo requeriría aproximadamente 3.4 × 10¹3 vatios de potencia pico, aproximadamente 3,400 veces mayor que las fuentes más potentes de VUV disponibles hoy en día. Este artículo propone que se pasó por alto una variable crítica: las especias de enterramiento. Los relatos evangélicos documentan que el cuerpo fue envuelto con aproximadamente 33 kilogramos de mirra y áloe, compuestos aromáticos cuyas estructuras moleculares los hacen poderosos fotosensibilizadores UV. Cuando este sistema fotoquímico se incorpora en los cálculos de umbral, la potencia pico requerida disminuye al menos tres o cuatro órdenes de magnitud, de 3.4 × 10¹3 vatios a aproximadamente 10⁹–10¹0 vatios, acercando el mecanismo de Di Lazzaro al alcance de la tecnología láser VUV existente y permitiendo la validación experimental por primera vez. Las características de la imagen de la Sábana―su negatividad fotográfica, activación en semitono de fibras, extrema superficialidad, codificación de profundidad 3D y ausencia de imagen bajo las manchas de sangre―son consistentes con una impresión de contacto formada sobre un sustrato fotosensibilizado. Esta hipótesis genera predicciones específicas y comprobables para análisis espectroscópicos no invasivos, experimentos de reproducción en laboratorio usando lino tratado con fotosensibilizadores y reanálisis de muestras archivadas de STURP con métodos analíticos modernos.
Brian Naughton (miércoles) estudió esta cuestión.