Proponemos que los aparentes vacíos intergalácticos “vacíos” no son un espacio-tiempo einsteiniano liso con un vacío de campo cuántico, sino una red granular de agujeros blancos microscópicos (MWs) – quanta de vacío cósmico puro – cada uno formado por la superposición de tres branas de masas y estabilizado por tres cuerdas temporales contraídas. Dentro de las galaxias (Patrón P1), la GR estándar + QFT + Modelo Estándar siguen siendo válidas; los “fallos” del ΛCDM surgen cuando esas teorías se ven forzadas a describir el dominio P2. Esta separación estructural explica naturalmente la ausencia de materia oscura y predice dos consecuencias observables: 1) una atenuación extra pequeña, dependiente de la distancia, de los rayos γ TeV de blazares/GRBs distantes, y 2) una modificación de subporciento de la fuerza de Casimir en escalas de 100 nm–1 µm. Ambos efectos proporcionan pruebas de laboratorio y astrofísicas de la hipótesis del vacío granular.
Dahli Chabane (Sun,) estudió esta cuestión.