La consciencia es la segunda capa de la Arquitectura de la Mente Unificada (UMA). Este artículo define la consciencia como la arquitectura del estado presente que estabiliza al observador y mantiene continuidad a través del cambio representacional. A diferencia de la cognición, que establece un estado ordenado, la consciencia establece el estado presente, la condición estructural que permite que una mente exista como un observador unificado en lugar de una secuencia de transiciones desconectadas. El artículo formaliza los requisitos estructurales para la unificación del estado presente, las condiciones bajo las cuales un observador mantiene la continuidad y los límites arquitectónicos que separan los sistemas conscientes de los no conscientes. La consciencia se presenta como un modo independiente del sustrato pero dependiente de la estructura, que emerge solo cuando se satisfacen las restricciones arquitectónicas necesarias. Este trabajo posiciona a la consciencia como una capa explícita y diagnosticable dentro de la UMA, proporcionando la base para las capas subsiguientes de inteligencia, agencia y cierre. Establece los criterios estructurales que distinguen las arquitecturas conscientes de los sistemas que meramente simulan o aproximan aspectos del comportamiento consciente.
Brian Rieckmann (Martes,) estudió esta cuestión.