La modernidad ha favorecido el consumo de alimentos ultraprocesados y la inactividad física entre jóvenes universitarios, lo que ha impactado su salud integral. El objetivo de este estudio fue analizar las diferencias en los patrones alimentarios según el tipo de actividad en el tiempo libre en estudiantes del área de la salud de una universidad pública del noroeste de México. Se utilizó un diseño descriptivo comparativo con análisis no paramétrico mediante la prueba U de Mann-Whitney. La muestra incluyó 180 participantes, segmentados por estilo de actividad física (sedentarios vs. activos). Se aplicaron el Cuestionario Internacional de Actividad Física y un instrumento de autorreporte sobre hábitos de alimentación, ambos validados. El índice de masa corporal (IMC) fue similar entre grupos; los universitarios activos mostraron una alimentación más equilibrada, mayor atención al contenido nutrimental y a la lectura de etiquetas. En cuanto a las colaciones, quienes mantenían prácticas saludables optaron por agua natural y frutas o verduras, mientras que aquellos con preferencias menos saludables eligieron bebidas industrializadas y frituras. Las selecciones generales no variaron según el tipo de actividad física, aunque sí por perfil nutricional. Se concluye que la actividad física se asocia con mejores prácticas alimenticias y mayor conciencia nutricional. La estabilidad del IMC sugiere que otros factores, como la educación nutricional, influyen en las decisiones relacionadas con la alimentación.
Infante et al. (Tue,) studied this question.