Resumen: Este ensayo sostiene que estudiar la historia es un acto de empatía, humildad y buena fe en tiempos de crisis. Estudiar a personas del pasado que han enfrentado sus propios momentos de lucha existencial permite a los individuos apreciar mejor cómo todos los humanos actúan con un entendimiento limitado e incierto de lo que les sucede. No tener buenas opciones, o verse obligado a elegir entre opciones poco atractivas, es una parte mucho más común de la historia humana de lo que las mitologías (y la política) tienden a permitir. Reconocer esto en los antepasados que, a su vez, sintieron desesperación y amarga decepción, y utilizarlo para forjar un nuevo contrato social que pudiera incluirlos, puede permitir a las personas encontrar significado y propósito en sus propios tiempos de prueba.
Margaret M. Storey (Sáb,) estudió esta cuestión.