Los dispositivos basados en materiales emergentes están revolucionando la atención médica al avanzar en diagnóstico, monitoreo y estrategias terapéuticas. Entre ellos, los dispositivos memristores capaces de almacenar y procesar información están atrayendo y recibiendo una atención significativa por su potencial biomédico. Su resistencia ajustable permite la detección sensible y de bajo consumo de las principales enfermedades no transmisibles como la diabetes y el cáncer. Los dispositivos fabricados con AlO x , SiO x y GeO x han demostrado un monitoreo eficaz de glucosa y detección de biomarcadores, incluyendo sarcosina para el cáncer de próstata y LOXL2 para el cáncer de mama, ofreciendo vías hacia un diagnóstico temprano y rentable. Más allá de la detección de enfermedades, los memristores exhiben propiedades nociceptivas como la detección de umbrales, plasticidad sináptica y aprendizaje adaptativo, permitiendo aplicaciones multifuncionales en sistemas neurológicos y sensoriales. Los nociceptores artificiales emulan la percepción del dolor para prótesis y robótica, los fotorreceptores integran la detección de luz con memoria para visión artificial, y las plataformas neuromodulatorias de memristores proporcionan control de convulsiones eficiente en energía y estimulación cerebral profunda adaptativa para la enfermedad de Parkinson. Colectivamente, estos desarrollos posicionan a los memristores como dispositivos versátiles, compactos y biomiméticos con el potencial de unificar diagnóstico, terapia y replicación sensorial en tecnologías biomédicas de próxima generación.
Panda et al. (Sun,) estudiaron esta cuestión.