A pesar de su complejidad, las nanofibras de anfífilo peptídico ofrecen una plataforma prometedora a través de la cual se pueden entregar nanoterapéuticas para tratar enfermedades cardiovasculares. El futuro implica un mayor desarrollo y evaluación de esta tecnología en modelos animales grandes para reforzar los datos de traducción, el descubrimiento de objetivos fisiológicos adicionales, la producción estandarizada a gran escala y la incorporación de nuevos terapéuticos. Es importante que esperamos incorporar antioxidantes en nuestros vehículos de entrega de nanofibras PA existentes para producir, con suerte, un efecto sinérgico de nuestros terapéuticos dirigidos.
Foley et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.