Las áreas rurales han experimentado una profunda reestructuración en las últimas décadas, debido a proyectos de energía renovable que a menudo se superponen a los usos tradicionales de la tierra agrícola. Si bien la mayoría de los estudios se centran en cuestiones técnicas, medidas políticas y aceptabilidad social, falta investigación sobre las disrupciones socioeconómicas materiales a la vida rural y el papel específico de la inteligencia territorial local. Utilizando un método cualitativo, investigamos los impactos de los parques fotovoltaicos en dos comunidades rurales distintas en el norte de Grecia. Los hallazgos indican que estos proyectos causaron cambios socioeconómicos significativos, incluyendo el declive en la ganadería y la agricultura y la fragmentación social. La limitada inteligencia territorial resultó en que las comunidades se convirtieran en "no receptores pasivos" de la transición. Este trabajo destaca la necesidad de gobernanza participativa y "observatorios territoriales" para asegurar que los proyectos de energía contribuyan al desarrollo rural sostenible.
Koutsou et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.