El texto presenta el narcisismo no como una patología, sino como una función reguladora de supervivencia universal. La vida psíquica se describe como un péndulo que se mueve diariamente entre la armadura narcisista y la conexión con el Otro. La salud radica en la plasticidad, la capacidad de mantener este movimiento flexible, mientras que el sufrimiento aparece cuando el péndulo se fija (por ejemplo, en control absoluto o aislamiento). Esta dinámica comienza temprano (incluso prenatalmente) y luego aparece en posiciones psicóticas, límite, ansioso-depresivas y sanamente depresivas. La terapia busca crear un espacio de procesamiento para que la regulación no se atrape o regrese repetidamente.
Dimitris Seferiadis (miércoles) estudió esta cuestión.