En nuestros entornos, codificamos la información espacial circundante utilizando marcos de referencia egocéntricos (de sujeto a objeto) y alocéntricos (de objeto a objeto). Sin embargo, la codificación espacial ocurre en un ambiente poblado no solo por “objetos” sino también por personas, y esta información social puede tener un impacto significativo en nuestra memoria espacial. Aquí, investigamos cómo la información social implícita influye en la codificación espacial diseñando un estudio con una tarea espacial explícita y pistas sociales implícitas. Los participantes realizaron una tarea donde memorizaban tríadas de objetos geométricos y proporcionaban juicios egocéntricos y alocéntricos de distancia relativa. Cada objeto se posicionó frente a pares de estímulos sociales (humanos virtuales) y no sociales (lámparas y sillas, como condiciones de control). Estos estímulos, irrelevantes para la tarea espacial, podían estar a diferentes distancias proxémicas (íntima, personal y social), y con mirada mutua y no mutua (Mirando/No Mirando), en el caso de humanos virtuales y sillas. También se administró un cuestionario para evaluar la disposición empática. El patrón general de resultados mostró que el procesamiento egocéntrico se facilitó sobre el alocéntrico cuando las pistas sociales eran claras y permitían una fácil categorización social. Notablemente, no emergió tal ventaja cuando las categorizaciones sociales requerían un procesamiento adicional para entender las relaciones sociales. La disposición empática también se asoció con el rendimiento espacial. En conclusión, nuestros hallazgos demuestran que incluso cuando es irrelevante para una tarea, la información social, definida por señales no verbales (distancia proxémica y mirada), afecta implícitamente la manera en que representamos nuestro entorno circundante. Esto resalta la naturaleza entrelazada de la cognición espacial y los procesos sociales en la vida cotidiana.
Nunziata et al. (Tue,) estudiaron esta cuestión.