Los autoanticuerpos anti-IL-23 se asocian con infecciones oportunistas severas y persistentes. Describimos el primer caso pediátrico de fungemia por Saccharomyces cerevisiae con altos niveles de autoanticuerpos anti-IL-23, que fue tratado con éxito utilizando la aplicación novedosa de daratumumab, resultando en mejoras clínicas y de laboratorio significativas.
Zhou et al. (Martes,) estudiaron esta cuestión.