Esta investigación presenta un cambio de paradigma en el debate filosófico y estético en torno a la música generada por IA. Se argumenta que el discurso actual está fundamentalmente equivocado porque se centra en la "conciencia" de la máquina en lugar de en la mecánica cognitiva de la percepción musical. A partir de la musicología cognitiva, la teoría de sistemas y la filosofía estética, el artículo desmonta la "Tesis de Dependencia de la Fuente", la idea de que el valor artístico debe fluir de la experiencia interna de un creador vivo. En su lugar, se postula que la "vitalidad" musical nunca ha residido en la fuente generativa; más bien, emerge de la interacción entre el sonido estructuralmente coherente y el aparato de procesamiento predictivo del cerebro humano. La contribución central del artículo es el Marco de Vitalidad Delegada (MVD), un modelo teórico original que explica cómo se genera la "vivacidad" percibida en la música de IA. El marco opera en tres ejes: Potencial de Activación Estructural (PAE): Las propiedades formales del sonido que desencadenan expectativas cognitivas humanas. Contribución del Marco Intencional (CMI): Cómo la postura interpretativa del oyente moldea el significado. Índice de Inteligencia de Diseño (IID): La habilidad del operador humano en el "diseño de restricciones" y orquestación. En última instancia, la investigación redefine el papel del humano en la era de IA de "autor" a "orquestador", demostrando que la IA no disminuye el elemento humano en la música, sino que lo desplaza de la producción sonora directa al diseño de restricciones de alta dimensión.
Ziad Salah (Martes) estudió esta pregunta.