Este artículo presenta una teoría que posiciona la conciencia como la base ontológica de la realidad, rechazando el dualismo sujeto-objeto. Argumenta que la distinción presupone la conciencia y no puede estar fundamentada en un ámbito independiente de la mente. La conciencia se modela como un espacio topológico unificado capaz de auto-diferenciación, donde las distinciones se actualizan a través de la intención y la conciencia, y se estabilizan como conjuntos cerrados regulares que representan conocimiento. Dentro de esta estructura armonizada, la observación surge como una tríada co-dependiente de observador, observación y observado. El observador se define como una localización estable de distinciones; el tiempo y el espacio son reinterpretados como estructuras de conocimiento local específicas del observador. Los cambios estructurales dentro de la conciencia se comunican a través de la «luz de la conciencia», preservando la no-dualidad. El marco unifica la distinguibilidad, el conocimiento, la multiplicidad y la observabilidad mientras mantiene la unidad absoluta de la conciencia. No busca reemplazar la ciencia empírica, sino clarificar sus más profundas presuposiciones ontológicas.
Oleksandr Savinykh (Tue,) estudió esta cuestión.
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