La prostatitis incluye fenotipos inflamatorios infecciosos y no infecciosos que pueden afectar el potencial reproductivo masculino y pueden influir en la reproducción a nivel de pareja a través de la exposición seminal a inflamación y microbios. Esta revisión resume los mecanismos que vinculan la inflamación prostática y la disbiosis con la disfunción del semen y el daño al ADN espermático, y propone un marco de diagnóstico y manejo orientado a la infertilidad. Esta es una revisión narrativa de evidencia clínica y traslacional que aborda la inflamación del semen, el estrés oxidativo, la fragmentación del ADN espermático (SDF), las firmas del microbioma, y los resultados reproductivos en prostatitis (categorías I-IV de los Institutos Nacionales de Salud (NIH)). A través de los fenotipos de prostatitis, la leucocitospermia y los citoquinas seminales elevadas (especialmente la interleucina-8) están asociadas con la motilidad reducida, la viscosidad alterada y la licuefacción, el estrés oxidativo, y un mayor SDF. La infección persistente o la disbiosis pueden mantener la activación inmune y la lesión redox, mientras que el remodelado ductal y la disfunción sexual relacionada con el dolor pueden reducir aún más la concepción natural. Los citoquinas y microbios seminales pueden afectar la biología del tracto reproductivo femenino, aunque los datos de resultados clínicos siguen siendo limitados. La infertilidad relacionada con la prostatitis requiere una evaluación más allá del análisis rutinario de semen. Un trabajo de investigación guiado por biomarcadores que integre marcadores inflamatorios, pruebas de estrés oxidativo, microbiología dirigida (cultivo más pruebas de amplificación de ácidos nucleicos cuando sea necesario), pruebas de SDF en hombres seleccionados, y estudios de imagen cuando se sospeche obstrucción, puede identificar factores tratables y guiar el momento y la selección de estrategias de reproducción asistida. Los futuros estudios deberían estandarizar los puntos finales de fertilidad y validar intervenciones guiadas por biomarcadores y dirigidas por el microbioma.
Kaltsas et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.