Nuestros hallazgos demuestran que los síntomas conductuales y neuropsiquiátricos son prevalentes tanto en la bvFTD como en la PPA. Su severidad depende de la duración de la enfermedad, el grupo fenotípico y el sexo. Esta comprensión detallada de la sintomatología es crucial para optimizar la atención al paciente, las evaluaciones diagnósticas y el diseño de ensayos clínicos. Las limitaciones incluyen la falta de validación neuropatológica y la disponibilidad limitada de datos de MRI.
Marth et al. (Tue,) estudiaron esta cuestión.