Resumen: Según la OMS, la bacteria Gram negativa en forma de bastón Pseudomonas aeruginosa sigue teniendo una posición prominente como patógeno prioritario resistente a los antibióticos. Es un patógeno oportunista que es muy prevalente en entornos hospitalarios y causa infecciones nosocomiales en individuos inmunocomprometidos. La bacteria tiene un genoma grande con casi 6000 genes que ofrecen alta adaptabilidad y están conectados a funciones metabólicas, factores de virulencia, eflujo de transporte y quimioterapia y resistencia a múltiples clases de antibióticos, particularmente β-lactámicos, cefalosporinas y carbapenemas, que está en aumento en los aislamientos en todo el mundo. La amplia gama de factores de virulencia disponibles para el patógeno le permite ser flexible y adaptable, permitiendo que P. aeruginosa personalice su respuesta a muchos factores estresantes ambientales. Las duraciones prolongadas de presión de selección, junto con un tratamiento antibiótico extenso, resultan en una resistencia adaptativa y adquirida amplia en P. aeruginosa. Debido a la predominancia de cepas MDR, las terapias antimicrobianas alternativas y novedosas se consideran tratamientos efectivos para infecciones multirresistentes, como la neumonía adquirida en el hospital, infecciones del tracto urinario, heridas, sitios quirúrgicos e infecciones en células malignas. Al dirigirse a ciertos mecanismos de resistencia, se han utilizado muchas estrategias e iniciativas para contrarrestar la creciente prevalencia de la resistencia a los antibióticos. La acción mejorada de las bombas de eflujo, la modificación de porinas en la membrana externa, enzimas que inactivan o modifican antibióticos, y alteraciones en los sitios de acción de los antibióticos están entre estos mecanismos. Esta revisión discute las muchas características de virulencia de las infecciones adquiridas en el hospital por Pseudomonas aeruginosa así como nuevas opciones de tratamiento, con un enfoque particular en Pseudomonas aeruginosa resistente a carbapenemas. Estos avances podrían proporcionar una estrategia alternativa para utilizar la terapia combinada para mejorar la vida útil de los antimicrobianos resistentes, así como un esquema de su eficacia para superar la resistencia multidrogas para controlar las infecciones por Pseudomonas aeruginosa.
Bose et al. (Tue,) estudiaron esta cuestión.