Este artículo rastrea la fascinación modernista por las marionetas, destacando las teorías teatrales de Kleist, Rilke y Craig, y su expansión en las artes visuales. Aboga por una comprensión quinestésica del arte, donde la percepción incorporada del movimiento produce conocimiento más allá de las limitaciones lingüísticas y conceptuales. El análisis se centra en Pinocho de Carlo Collodi como una narrativa fundamental que ilustra la dialéctica de la agencia y el control tanto en la marionetería como en la modernidad. Luego explora cómo artistas de la vanguardia europea, como el futurista Fortunato Depero con sus Balli Plastici, utilizaron marionetas para explorar temas de autonomía corporal, control y el 'poder de las cosas' de los objetos. Los movimientos inquietantes y los excesos materiales de las marionetas de Depero fomentan una alineación con el concepto de 'no-identidad' de Adorno, que da cuenta del conocimiento más allá de conceptos fijos. El artículo concluye con los artistas contemporáneos Annette Messager y Derek Fordjour, quienes continúan empleando la marioneta para comunicar realidades sociales y políticas complejas y demuestran su capacidad duradera para revelar verdades que escapan a la representación artística convencional.
Nell Andrew (Sun,) estudió esta cuestión.