La tradición armenia preserva un corpus notable de prolegómenos bíblicos —textos conocidos como “causas”, “comienzos”, “exhortaciones” o “proemios”— que aparecen tanto de forma independiente como en colecciones llamadas el Libro de Causas. El ejemplo más completo, compilado por Grigor Abasean en el siglo XII, se conserva en el Matenadaran (MS 1879). Aunque a menudo se tratan como breves comentarios, estos escritos son en realidad textos isagógicos —introducciones a las Escrituras que abordan cuestiones de autoría, título, contenido, propósito, autenticidad y secuencia de estudio. Muchos siguen el esquema isagógico, el “esquema introductorio” neoplatónico, demostrando la estrecha interacción entre las tradiciones filosóficas y teológicas en Armenia. La evidencia armenia revela que este método, que se asumía durante mucho tiempo marginal en la exégesis patrística, fue utilizado ampliamente y adaptado creativamente. Algunos prolegómenos incluso sobreviven únicamente en armenio, testificando sobre una transmisión local distintiva. Como ayudas paratextuales, estos escritos iluminan la estructura y la interpretación de las Escrituras, ofreciendo valiosas percepciones sobre la traducción bíblica armenia y la reconstrucción de su textus receptus.
Manea Erna Shirinian (Mon,) estudió esta cuestión.