En la era de la cuarta revolución industrial, el transhumanismo y el posthumanismo han surgido como temas clave que enfrenta la humanidad. La innovación tecnológica sin precedentes busca ir más allá del aumento de las capacidades humanas y la prolongación de la vida, buscando incluso la realización de la inmortalidad. Sin embargo, esta visión plantea la pregunta fundamental de "¿qué hace a un humano ser humano?", y va más allá de la cuestión de "¿quién es el humano?". Este artículo analiza la comprensión del ser humano plasmada en el Edén de Génesis, la narrativa de la Torre de Babel y el Libro de Enoc, con el propósito de reflexionar sobre las implicaciones teológicas y éticas que emergen del desarrollo tecnológico. La razón por la que Dios bloqueó el acceso al árbol de la vida y no permitió la inmortalidad presenta un reto hermenéutico importante aún hoy. Además, el uso inapropiado del conocimiento transmitido por los ángeles caídos en la construcción de la Torre de Babel es un recordatorio de los peligros potenciales que la ciencia y la tecnología contemporáneas pueden traer. Por lo tanto, este artículo pretende reevaluar la esencia y la responsabilidad humana en una era que avanza hacia la inmortalidad y buscar un equilibrio entre la civilización tecnológica y la reflexión teológica.
Yoon-Kyung Lee (Thu,) estudió esta cuestión.