La integración de protocolos de atención cognitiva perioperatoria integrales representa una prioridad crítica a medida que los volúmenes quirúrgicos en poblaciones ancianas continúan expandiéndose a nivel mundial. Las direcciones emergentes incluyen el desarrollo de biomarcadores para la detección temprana y la estratificación del riesgo, enfoques de medicina de precisión que apuntan a los perfiles de vulnerabilidad individuales y nuevas intervenciones terapéuticas que abordan las vías neuroinflamatorias. Las herramientas de evaluación estandarizadas, la colaboración multidisciplinaria y la implementación de intervenciones preventivas basadas en evidencia ofrecen una promesa sustancial para preservar la función cognitiva y mejorar la calidad de vida a largo plazo en pacientes ancianos con cáncer colorrectal.
Filho et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.