Este capítulo analiza la marcha islámica de Casablanca en 2000 como respuesta de oposición al Plan Nacional de Acción para la Integración de la Mujer en el Desarrollo. El evento, organizado principalmente por el movimiento islamista MUR y su partido político PJD, se configuró como un contramovimiento masivo, ordenado y simbólicamente potente frente a la marcha feminista y secular de Rabat. El texto examina cómo esta movilización no solo rechazaba las premisas de género del Plan por considerarlas ajenas a la identidad islámica y marroquí, sino que también consolidó la hegemonía ideológica y política del islamismo moderado, allanando el camino para el futuro ascenso al poder del PJD. La marcha evidenció una profunda polarización social en torno a la "cuestión femenina", la familia y la identidad nacional.
Amoretti et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.