Este estudio presenta un enfoque de microfiltración para separar polisacáridos utilizando una membrana cerámica sin precedentes hecha de tierra de Fuller asequible. La membrana fue creada a través de prensado hidráulico uniaxial y sinterizada a 850 °C, resultando en un tamaño de poro de 0.176 μm, 39% de porosidad y una fuerte estabilidad química y mecánica. Caracterizada de manera integral con espectroscopia de infrarrojo por transformada de Fourier (FTIR), microscopía óptica, análisis de tamaño de partículas y colorimetría, retuvo efectivamente polisacáridos (celulosa y almidón) permitiendo el paso de monosacáridos (glucosa) y disacáridos (sacarosa). Los experimentos de microfiltración realizados en un sistema de extremo muerto bajo diferentes presiones y concentraciones mostraron tasas de flujo de 212.18 a 225.97 L m–2 h–1 para mezclas de celulosa-glucosa y de 218.84 a 222.91 L m–2 h–1 para mezclas de celulosa-sacarosa, con un aumento lineal del flujo con la presión. El análisis de ensuciamiento utilizando el modelo de Hermia identificó el bloqueo completo de poros como el mecanismo principal, exceptuando las mezclas de almidón-glucosa, que siguieron el modelo de filtración de pasteles. Estos hallazgos demuestran el potencial de las membranas cerámicas de origen local para la separación eficiente y selectiva de carbohidratos con aplicaciones prometedoras en las industrias alimentaria, farmacéutica y ambiental.
Kanth et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.