Las funciones motoras disminuyen significativamente con la deficiencia de vitamina D, impactando las actividades diarias y la calidad de vida.
La evidencia clave muestra que los niveles bajos de vitamina D se correlacionan con el empeoramiento de los síntomas motores y no motores en pacientes con Parkinson a lo largo del tiempo.
El análisis utilizando evaluaciones clínicas y medidas bioquímicas a través de múltiples cohortes indica fuertes asociaciones entre la vitamina D y el deterioro funcional.
Las ideas observacionales destacan la necesidad de más investigación para determinar si la suplementación de vitamina D podría mejorar los resultados en los pacientes.