La degradación del medio ambiente tiene impactos considerables en los humanos, siendo estos parte del sistema terrestre en su totalidad. La salud planetaria abarca tanto la salud humana como las crisis de salud del planeta, centrándose en los humanos como una civilización que depende de la Tierra para evolucionar adecuadamente. La salud humana, como se define en el preámbulo de la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, es ‘un estado de completo bienestar físico, mental y social y no meramente la ausencia de enfermedad o invalidez’. La definición va más allá de la mera ausencia de enfermedad o invalidez, subrayando en cierto sentido, la necesidad de que los humanos prosperen socialmente y no solo sobrevivan. El derecho a la salud requiere que los humanos vivan en condiciones ambientales saludables, dependiendo de múltiples determinantes subyacentes de la salud, incluyendo el medio ambiente. Está así inherentemente conectado al derecho humano recientemente reconocido a vivir en un entorno saludable. En la interfaz de ambos parece surgir un nuevo concepto de ley: la ley de salud planetaria. La presentación intentó primero desenredar los vínculos entre la salud humana y la salud ambiental considerando los determinantes ambientales de la salud. Luego intentó entender cómo (o si) el derecho internacional público, y más específicamente la ley de salud planetaria, podría permitir una salud resiliente y sostenible que beneficie tanto al medio ambiente como a los humanos.
Bertaux et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.