El monitoreo a largo plazo de los perfiles de seguridad de la terapia inmunosupresora, particularmente respecto a las complicaciones infecciosas y los riesgos oncológicos, sigue siendo críticamente importante para futuros estudios a gran escala que requieran vigilancia durante décadas en poblaciones diversas.
Tyravska et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.