El estrés prenatal programa trayectorias neuroconductuales de manera dependiente del sexo, confiriendo vulnerabilidad al comportamiento relacionado con la ansiedad, la disrupción cognitiva y el uso de alcohol. Al comparar directamente a machos y hembras dentro del mismo diseño experimental, este estudio proporciona una de las evaluaciones más integradas de los resultados del estrés prenatal específico al sexo hasta la fecha y ofrece un marco robusto para investigar los mecanismos biológicos subyacentes a las vías divergentes hacia la psicopatología relacionada con el estrés.
Dong et al. (Tue,) estudiaron esta cuestión.