Este estudio proporciona apoyo empírico para adoptar los criterios diagnósticos del TGI del DSM-5 como una herramienta clínica estandarizada para evaluar el uso problemático de redes sociales (UPRS). Sin embargo, el criterio de "engaño" requiere una validación adicional debido a su débil desempeño diagnóstico. Los hallazgos confirman aún más la homogeneidad conceptual y sintomática entre el UPRS y el TGI, apoyando su clasificación dentro de un marco unificado de adicción conductual.
Xie et al. (Sun,) estudiaron esta cuestión.