La creciente prevalencia del uso de metanfetamina y su fuerte asociación con la psicosis están ejerciendo una presión significativa sobre las doctrinas legales de responsabilidad penal. Las leyes que regulan la intoxicación y la locura se desarrollaron en una época de uso limitado de drogas y son inadecuadas para abordar los problemas complejos que ahora surgen en la intersección del uso de sustancias, enfermedades mentales y delitos. Este artículo examina cómo las jurisdicciones australianas navegan actualmente por esta intersección. Se argumenta que dependen de proxies imperfectos, como ‘enfermedad’ e ‘intoxicación’, para hacer un juicio evaluativo sobre si el acusado es suficientemente culpable por causar su falta de capacidad como para ser considerado responsable penalmente. El artículo propone que un marco basado en la culpabilidad, que aborde directamente esta cuestión, ofrecería una alternativa más fundamentada. Se argumenta que tal enfoque proporciona una base más clara, justa y coherente para resolver estos casos cada vez más comunes y difíciles.
Jamie Walvisch (Sun,) estudió esta cuestión.