Los niveles elevados de colesterol remanente están asociados positivamente con un mayor riesgo de deterioro cognitivo. Estos hallazgos sugieren que el colesterol remanente puede ser un factor de riesgo importante y modificable para la disfunción cognitiva, mereciendo confirmación en estudios longitudinales prospectivos.
Bai et al. (Tue,) estudiaron esta cuestión.