Las prácticas agrícolas sostenibles mejoran la biodiversidad y reducen el impacto climático, contribuyendo a los objetivos ambientales.
La evidencia muestra que el uso de la ganadería sostenible puede reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero, potencialmente en un 20% o más.
El análisis incluye diversas prácticas agrícolas que afectan tanto a los ecosistemas locales como a las iniciativas climáticas globales.
Apoya la implementación de la Agenda 2030, destacando la importancia de la agricultura sostenible para alcanzar los objetivos climáticos.