En esta cohorte andina predominantemente a gran altitud, la residencia crónica a alta altitud no se asoció de manera detectable con la presentación hemorrágica de las MAV cerebrales. En cambio, las características morfológicas vasculares intrínsecas establecidas siguieron siendo los principales predictores de ruptura en el momento del diagnóstico. Dada la homogeneidad de la exposición a la altitud, estos hallazgos probablemente reflejan un poder limitado para detectar efectos sutiles en lugar de una ausencia definitiva de influencia de la altitud. Se necesitan estudios multicéntricos con mayor variabilidad en la altitud, marcadores fisiológicos de hipoxia y seguimiento longitudinal para clarificar aún más el papel de la hipoxia ambiental en la historia natural de las MAV.
Chamba-Vozmediano et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.