La investigación científica se centra en estudios que deben ser planificados sistemáticamente antes de su ejecución. En la etapa inicial de la investigación, el investigador debe determinar el tema y el propósito de la investigación, especificar el objetivo y el método, y postular la hipótesis. Según la Declaración de Helsinki, se establece que ‘el propósito principal de la investigación médica en voluntarios es comprender la patogenia del proceso de enfermedad y diseñar estrategias preventivas, de diagnóstico y terapéuticas’. Incluso las terapias más probadas deben ser revisadas regularmente en cuanto a validez, eficacia, eficiencia, conveniencia y confiabilidad. La mala conducta en la investigación científica puede erosionar la credibilidad de expertos y organizaciones, violar la confianza pública en la ciencia y obstaculizar el progreso médico. Las investigaciones actuales han proporcionado conocimiento sobre los orígenes de la mala conducta en la investigación y las prácticas investigativas perjudiciales. Si bien se ha trabajado en esta área, iniciativas adicionales en este camino podrían ayudar a la comunidad investigadora a abordar con éxito la mala conducta en la investigación y las prácticas investigativas perjudiciales, reduciendo así su incidencia. Por lo tanto, este artículo tiene como objetivo explorar la mala conducta común en la investigación que los investigadores pueden practicar y sus consecuencias potencialmente desastrosas.
Moitri Ojha (Jue,) estudió esta cuestión.
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