Los textiles inteligentes capaces de detectar la presión de manera confiable son esenciales para las aplicaciones emergentes en dispositivos portátiles y biomédicos; sin embargo, las rutas de fabricación escalables que combinan rendimiento de detección, durabilidad y seguridad biológica siguen siendo limitadas. Esta investigación presenta una tela no tejida funcionalizada con MoS2 diseñada de manera sostenible que se desarrolló como un sensor de presión piezoresistivo flexible utilizando un enfoque de exfoliación y recubrimiento asistido por ácido cítrico. Las nanosheets de MoS2 de pocas capas fueron recubiertas uniformemente en el sustrato fibroso, formando una red conductora flexible sin comprometer la flexibilidad de la tela. Los estudios estructurales y de superficie confirman la exitosa intercalación de MoS2 con estructuras en capas bien preservadas. El textil fabricado muestra una respuesta electromecánica estable y repetible en el rango de presión aplicado de 600 a 6,000 Pa, donde la resistencia disminuye de manera monótona mientras que la salida de voltaje aumenta a medida que se aplica carga. El sensor exhibe buena repetibilidad (±0.05 V), baja histéresis (0.07 V) y una señal estable (respuesta y recuperación), y se obtuvo una función eléctrica sostenida a lo largo de múltiples ciclos de lavado, lo que implica robustez práctica. Además, se demuestra actividad antibacterial contra Escherichia coli y Staphylococcus aureus, y las pruebas de citocompatibilidad in vitro indican un 79% de viabilidad celular en la concentración más alta probada. Estos hallazgos indican que las telas no tejidas recubiertas con MoS2 diseñadas de manera sostenible representan una plataforma prometedora para textiles inteligentes sensibles a la presión, lo que permite su integración en aplicaciones portátiles y de interfaz biológica.
Ramachandran et al. (Mié,) estudiaron esta cuestión.