Este estudio muestra que los participantes se involucraron activamente con preguntas sobre la sexualidad que van más allá de la reproducción y el riesgo, incluyendo experiencias corporales, placer y normas morales. Sin embargo, sus intereses se producen a través de intraacciones (Barad, Meeting the universe halfway: quantum physics and the entanglement of matter and meaning, 2007) dentro de ensamblajes centrados en los adultos, reproductivos y regulados por la edad, que definen las posibilidades de conocer, sentir y hablar sobre sexualidad. Los hallazgos destacan una brecha persistente entre las experiencias vividas por los niños y los enfoques actuales de la educación sexual integral (CSE), que a menudo pasan por alto las dimensiones afectivas, el conocimiento encarnado y los propios procesos de creación de significado de los niños. Avanzar hacia una CSE basada en derechos requiere reconocer a los niños como sujetos sexuales y crear espacios diversos y seguros que les permitan explorar la sexualidad de maneras inclusivas y enraizadas en sus realidades cotidianas.
Malgosa et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.