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En los últimos diez años, ha habido un creciente interés en aplicar nuestro conocimiento del cerebro humano al campo de la educación, incluyendo la lectura, el aprendizaje, el lenguaje y las matemáticas. Esto ha resultado en el desarrollo de una serie de nuevas prácticas en educación, algunas buenas, algunas malas y algunas simplemente locas. Así, hemos tenido teorías que sugieren que escuchar a Mozart puede aumentar la inteligencia, que los masajes en los pies pueden ayudar a alumnos difíciles, que el aceite de pescado puede aumentar el poder cerebral, e incluso la idea de que respirar por la fosa nasal izquierda puede mejorar la creatividad. Lamentablemente, hay una brecha entre lo que los neurocientíficos o psicólogos cognitivos saben sobre las funciones del cerebro/mente y la supuesta teoría científica que subyace a las prácticas utilizadas a diario en nuestras escuelas. Entonces, ¿qué ha causado esta adopción masiva de la neurociencia en el aula: un malentendido bien intencionado pero ingenuo de cómo funciona la ciencia, razones ideológicas o incentivos financieros? Este libro reúne a destacados psicólogos, neurocientíficos y genetistas para revisar críticamente algunos de estos nuevos desarrollos, examinando la ciencia detrás de estas prácticas, la validez de las teorías en las que se basan y si realmente funcionan.
Un estudio de A Fri estudió esta cuestión.