La progresión de la miopía se aceleró durante la pandemia y estuvo fuertemente asociada con el aumento del tiempo frente a la pantalla y la educación remota prolongada. Estos factores de comportamiento tuvieron una mayor influencia en la progresión que la atropina de baja dosis, subrayando la importancia de abordar los hábitos visuales en el manejo de la miopía pediátrica.
Park et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.