El aumento de trastornos relacionados con la salud mental, incluidos la ansiedad, la depresión y el deterioro cognitivo en todo el mundo, ha incrementado la demanda de intervenciones no farmacológicas preventivas y de intervenciones dirigidas a factores de estilo de vida modificables, particularmente la dieta. La evidencia creciente muestra que la nutrición basada en plantas, con sus efectos antiinflamatorios y neuroprotectores, es críticamente importante para la resiliencia cognitiva, la estabilidad emocional y el bienestar mental. Nutrientes esenciales y compuestos bioactivos como los ácidos grasos ω-3, polifenoles, vitaminas B, magnesio y probióticos actúan en el eje intestino-cerebro para aliviar el estrés neuroinflamatorio. Los alimentos funcionales y adaptogénicos —por ejemplo, Ashwagandha, Rhodiola y albahaca santa— están ganando interés debido a su papel significativo en el control del cortisol y la adaptación al estrés. Todos los patrones dietéticos basados en plantas, como la dieta mediterránea, DASH (Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión) y dietas basadas en plantas, muestran asociaciones comparables con un menor riesgo de depresión, ansiedad y déficits cognitivos mediante el aumento de la riqueza del microbioma intestinal y el equilibrio de neurotransmisores. Esta revisión describe la base científica de la nutrición mental, destacando las interconexiones entre patrones dietéticos, composición del microbiota intestinal, modulación dietética de los niveles de neurotransmisores y vías neuroinflamatorias que influyen colectivamente en la salud mental. © 2026 Society of Chemical Industry.
Pandey et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.