En este estudio se encontró que la discriminación direccional se mejora para líneas no continuas en comparación con las continuas. El modelo computacional mostró que el estímulo continuo causó una mayor temperatura de los receptores, indicando una activación más fuerte, lo que parece explicar el aumento en la intensidad de estimulación percibida. Esto puede deberse a un mayor contraste espacial para estímulos discretos, y es comparable a lo que se ha encontrado en los sistemas visual y táctil.
Frahm et al. (Thu,) estudiaron esta cuestión.