Un cambio dietético hacia los análogos de carne es una estrategia efectiva para mitigar el cambio climático relacionado con la alimentación y la pérdida de biodiversidad. Los análogos de carne a base de plantas han ganado rápidamente popularidad en la nueva economía de proteínas, pero la falta de estructura fibrosa y un sabor a frijol predominante restringen su aceptación por parte de los consumidores. Estas desventajas impulsan la investigación de microalgas comestibles como una alternativa. Aunque las microalgas comestibles han surgido como un candidato prometedor debido a su alto contenido proteico y excepcional composición bioquímica, una evaluación exhaustiva de su papel como agentes texturizantes, de sabor y color en la producción de análogos de carne sigue siendo limitada. Por lo tanto, esta revisión narrativa (compuesta por artículos revisados por pares e informes institucionales de los últimos tres a ocho años) proporciona una visión incipiente para la utilización de especies microalgales potenciales (Spirulina, Chlorella, Haematococcus pluvialis, D. salina, Porphyridium cruentrum y Tetraselmis chuii, etc.) en el desarrollo de análogos de carne. Las microalgas ofrecen notables ventajas funcionales, ya que su incorporación en matrices de proteínas vegetales mejora atributos texturales como dureza, masticabilidad y resiliencia, mientras que especies como T. chuii y P. cruentrum aportan aromas similares al pescado. H. pluvialis y cepas de Chlorella deficientes en clorofila contribuyeron a una coloración similar a la carne de res y de pollo. La integración de tecnologías de inteligencia artificial y aprendizaje automático en el diseño de procesos ofrece la posibilidad de revolucionar este campo al ayudar en el desarrollo de nuevas formulaciones alimentarias con mejores estéticas visuales y sensoriales. A pesar de todos los avances, la inclusión industrial de análogos de carne algales está restringida por altos costos de producción, preocupaciones de seguridad y baja aceptación por parte de los consumidores. Las intervenciones políticas, el marketing estratégico y las campañas de concienciación específicas para algas son clave para ampliar la aceptación de estos novedosos productos alimentarios.
Shahid et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.