Este artículo propone una nueva interpretación geométrica del vacío físico. Dentro de un modelo multidimensional, nuestro Universo se considera una 3-brana embebida en un volumen de mayor dimensión, dividiéndolo en dos semi-espacios. El vacío observado se interpreta como la interferencia de procesos que ocurren en estos semi-espacios. El vacío falso representa una región de interferencia aumentada, cuya inestabilidad puede llevar a "rupturas" – el nacimiento de nuevos universos. Este marco geométrico proporciona una base ontológica para las fluctuaciones cuánticas, explica la persistencia del tiempo y las constantes fundamentales después de la muerte térmica, y ofrece un mecanismo natural para la generación de universos. El concepto requiere una mayor formalización matemática y verificación empírica.
Alexander Yourievitch Kotelnikov (Sun,) estudió esta cuestión.