Este ensayo revisa 50 años de ensayos y libros del historiador del arte Terry Smith, argumentando que sus encuentros con el arte conceptual y el arte aborígen australiano informan un concepto de contemporaneidad que ha surgido en su escritura en el siglo XXI como una descripción del zeitgeist histórico. El auge del arte contemporáneo desde los años 90 permite pensar en un estado de contemporaneidad que describe una coetaneidad de diferencias a través de geografías y estados de duración. Estas duraciones corresponden a las vastas desigualdades e irreconciliabilidades de la vida global, las estructuras ontológicas y materiales por las cuales el capital implica a los seres humanos a través de naciones, tiempos y espacios. Mientras que la modernidad y la posmodernidad fueron conceptos que surgieron de combinaciones de economía, estudios literarios, sociología y geografía, la contemporaneidad surge de la historia del arte. Los métodos fenomenales de la disciplina, su atención a la experiencia sensual y visual, la hacen ideal para pensar en la experiencia mediada del siglo XXI.
Darren Jorgensen (Mon,) estudió esta cuestión.