La educación artística moderna requiere no solo la formación profesional de los educandos de educación superior, sino también la formación de su motivación interna para la creatividad. La pedagogía de la inspiración se basa en el entendimiento de que un docente no solo es un portador de conocimiento, sino también una fuente de inspiración, así como un guía espiritual y estética.
N.V. Handziy (Mon,) estudió esta cuestión.